HABITANTE DE TLAHUELILPAN: NO NOS ALCANZA EL DINERO NI LA VIDA

Adelaido Gonzalez refiere «No nos alcanza» haciendo referencia al dinero y la vida. La explosión del ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, hace un año provocó la muerte de 137 personas, pero dejó 194 huérfanos, entre ellos los nietos de Adelaido.

La onda expansiva alcanza otros aspectos en la alcaldía donde, irónicamente, el robo de combustible aumentó en 2019, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Transparencia, y pasó de 14 tomas clandestinas en 2018 a 116 en 2019. Noel Reyes, sobreviviente del estallido, tuvo quemaduras de todos los grados en el 78 por ciento de su cuerpo.

Perdió movilidad en sus extremidades, pero trabaja con mucho esfuerzo para sostener a su esposa e hija. Los días se le complican cuando tiene que ir a su rehabilitación en la Ciudad de México, ya que requiere mil 500 pesos, dinero que no siempre reúne.

Días siguientes a la tragedia, el gobierno federal otorgó 15 mil pesos para familiares de los fallecidos y luego implementó apoyos a través del Programa para el Bienestar, pero ha sido insuficiente.

“Les dieron 15 mil pesos al principio. Yo fui hasta México a meter un proyecto y supuestamente está asignado a una dependencia gubernamental, pero nada más”.

Su esfuerzo tiene sentido al recordar cómo fue aquel día en que el ducto de Pemex explotó: “Sentí como el fuego bajó su intensidad y pude levantarme y vi que todavía estaba ardiendo, luego me revolqué, traté de apagarme y salí caminando”.

Las anécdotas de aquella tarde-noche son memoria colectiva en el pueblo. El comandante Ángel Barañano, de Protección Civil de Tlahuelilpan, lo cuenta:

“Nos pedían que si por favor podíamos apagar los cuerpos que estaban alrededor del incendio. Lo hicimos, pero no fue suficiente, era tanta su impregnación del combustible que se volvían a prender… se volvían a prender”.

Como metáfora de esos cuerpos que no terminaban de apagarse, Tlahuelilpan hoy reporta más pobreza y delitos de robo a casa habitación, de vehículos y a transeúnte. Juan Cruz, el alcalde, mantiene la postura que tuvo desde los primeros meses después de la tragedia y que choca con la visión del gobierno federal. “El Presidente dice: ‘Pues ya les mandé 15 mil, ya les bajé 11 proyectos productivos y ya apoyé a 400 más con créditos a la palabra de 6 mil pesos’.

Pero a mí me gustaría en lo particular ir más allá, porque los niños que perdieron a su familia, que tenían meses de edad, cuando salga nuestro Presidente tendrán seis años y ¿qué será de ellos?”. Eso mismo se pregunta Adelaido, quien como jornalero recibe 150 pesos al día.

Aunque recibe el apoyo de la tercera edad y tres de sus nietos obtuvieron una beca como estudiantes, el futuro es una incertidumbre.

“Con las cosas tan caras como están, no se puede, no nos alcanza; por eso me pesa mucho que no puedo trabajar ahorita… en cualquier chico rato me llega la raya y vámonos”.

Para Naydelin Martínez, una de sus nietas, la única respuesta posible es no rendirse. “Ahorita mi abuelita nos manda a la escuela y nos dice que le echemos ganas”.

#Alterno180           #DesdeElLadoOpuesto

Fuente: Milenio

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