DOLOR COMO TERAPIA

El dolor es una función protectora, mediante estímulos le informa al cuerpo que hay algo fuera de lo común. Experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño tisular, real o potencial, o descrita en términos de dicho daño. Pero existen personas que no cuentan con este método para defenderse o atender amenazas.

Existen enfermedades congénitas donde la persona no puede sentir ningún tipo de dolor, no liberan adrenalina incluso no sienten temor. Todo dependiendo del gen que fue modificado. Pese a que son hereditarias no son muchas las personas ya que suele ser un gen recesivo. Sólo cuando los genes se pasan dominantes como en el SCN11A presentando esta ausencia de dolor.  Los genes que se modifican para causar esta condición:  SCN9ANTRK1 PRDM12CLTCL1NGF, o SCN11A.

No pueden sentir cuando algo caliente o frio los quema. No se percatan de heridas, moretones, golpes, raspones, esguinces, fracturas. Tampoco mordidas, llagas o cualquier cortada en la boca. Algunas pierden el sentido del olfato, otras retraso motor y poca producción de fluidos corporales.

Representa un enorme peligro ya que una herida simple al no ser atendida presenta complicaciones de moderadas a altas.

No todo es malo

Estos casos también nos podrían dar la respuesta a la problemática del dolor. Ya que existen algunos que no presentan tantas afecciones agregadas y sólo disfrutan la condición.

Tal es el caso de Jo Cameron que no tiene problemas de olfato, motricidad u otras afecciones. Acudió al hospital por una fractura de brazo, fue ahí donde mencionó que nunca había necesitado anestesia o analgésicos. Después de hacerle unas pruebas el diagnóstico fue que tenía una mutación genética que no le permitía sentir dolor. Pero no sólo eso, Jo no puede sentir adrenalina ni angustia. Sin ninguna complicación por tal condición a sus 65 años de edad. Los médicos se percataron que sus heridas curaban más rápido de lo común. Así como cuenta con la condición de olvidar las cosas una complicación mínima de su condición al dolor.

 «Se llama gen feliz o gen olvidadizo. He estado molestando a la gente por ser feliz y olvidadiza toda mi vida. Ahora tengo una excusa»- Jo Cameron

Ahora con esto los médicos esperan que sirva para ayudar a entender como emplear esta información en nuevos tratamientos.

«Esperamos que con el tiempo, nuestros hallazgos puedan contribuir a la investigación clínica para el dolor y la ansiedad postoperatorios., y potencialmente en dolor crónico, el estrés postraumático y la curación de heridas.»-James Cox Doctor de University College de Londres

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