Son restos de antiguas estrellas, sumamente densas que no permiten que alguna partícula escape de su fuerza gravitatoria. Son la fase final en la evolución de enormes estrellas.

Al llegar al final de su vida las estrellas estallan en cataclismos. Se dispersa la mayor parte de materia quedando una gran cantidad de restos fríos. En ellos no es posible que se produzca  algún tipo de fusión. Esta se empieza a replegar sobre sí misma, el agujero se puede encoger hasta un nivel 0. Lo cual lo hace infinitamente denso, teniendo con esto una fuerza gravitatoria enorme que no deja escapar ni la luz.

Tienden a atraer la materia de otras estrellas u objetos similares a ellas en cuanto a masa. Pero cualquier objeto que pase cerca de un agujero negro será atraído hacía él. Pueden acumular cantidades de materia ilimitadas; simplemente se convierten en cuerpos aún más densos a medida que aumenta su masa.

Suelen situarse en medio de las galaxias que los poseen atrayendo constantemente a su estrella vecina. Pequeños, oscuros y distantes. Vuelven su estudio una cosa complicada.

 «La información es almacenada no dentro del agujero negro como uno podría esperar., sino que en su frontera, en el horizonte del evento»- Stephen Hawking

Primera fotografía

Lo que podemos observar es la radiación que genera a su alrededor como un haz de luz. Los agujero supermasivos son más fáciles de observar por su mayor tamaño. Se utiliza frecuencia 345GHz en un punto estratégico. Usando varios radiotelescopios de forma simultánea y combinándolos. Lo cual sumados nos da un telescopio del tamaño de la distancia entre estos. Se obtuvo un telescopio planetario para observar Sagitario A* y al de la galaxia M87.

Todo esto liderado por Event Horizon Telescope con una resolución angular, de este modo comprobando su existencia.

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